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De dualidades ancestrales o eclipses lunares

Mañana hará un mes que me fui de Barcelona. Bueno, técnicamente, si no entráramos en estas dilaciones borgianas espacio-tiempo, justo hoy haría un mes. Y te das cuenta de cómo cambian las cosas en poco tiempo, a veces. Y cómo, otras veces, no cambian nada en mucho tiempo. La memoria juega malas pasadas. Como la luna.

Hoy visité el Museo Histórico Regional de Cusco. Según la historia, la casa donde nació y vivió hasta los 20 años el escritor inca Garcilaso de la Vega. Inca, para no confundirlo, pero castellano, también. Curiosamente escribió sus valuosas crónicas sobre la historia, las costumbres y las tradiciones de Perú y su pasado inca en lengua castellana, desde Córdoba. Y las publicó en Lisboa (en 1609, para más información). Entre esa dualidad se encuentra dividido el museo: abajo, podemos observar restos arqueológicos del Cusco y de la costa peruana desde el período pre-inca (los Wari, los Chavin y demás); arriba, pintura y arquitectura del período colonial, además de parte de la colección de pintura de la Escuela Cusqueña. Me impresionó un cuadro en que un hombre de pelo largo iluminado en pleno centro se encuentra atado de brazos y piernas a agitados caballos que le arrastran hacia ambos lados. No pude evitar pensar en el mestizo escritor. Me recorrí todas las sala siguiendo su acurado itinerario cronológico en 40 minutos, justo a tiempo para no quedarme a solas con la escalofriante estatua del comprometido Garcilaso, pluma afilada en mano. Quién sabe si le dará por reencarnarse y pedirme explicaciones sobre los descendientes conquistadores (¿qué?, de la pachamama a la ayahuasca va un paso, solo lo digo); y por mucho que le explicara, como ya me ha sucedido en otras ocasiones, que soy catalana, dudo que me entendiera.

Garcilaso el inca murió un 23 de abril de 1616. Exactamente igual que Cervantes (y Shakespeare).

El fin de semana aprendí los colores en quechua: puka es rojo; kulli, morado (o granate o violeta, no me lo supieron aclarar); q'ello, amarillo (aunque algo anaranjado, como ch'umpi); anq'as, azul (igual algo verdoso). Puka fue aprobado por mayoría absoluta, eso sí. También aprendí que Paucartambo, Ollantaytambo y otros tambos eran pueblos situados estratégicamente como almacenes (y además, que si bebes el agua pura de Paucartambo, "te quedas ahí", y si sales al cerro antes de las seis, hay que ir con cuidado con lo sobrenatural); y que Llaquepata, Yuncaypata y Pillcopata eran pueblos edificados sobre una meseta, pero que "pata" es como le llaman a los tíos o colegas en lenguaje familiar. Sobre Urubamba, Quillabamba, Ocobamba (y no digamos ya, sobre Tambobamba) todavía no he investigado lo suficiente.

Aprendí que Ayacucho es un pueblo, pero anticucho una comida (el corazón de la vaca, para ser precisos); y que "atacau" es una expresión que significa ¡qué miedo!; "alalau", ¡qué frío!; "achacau", ¡qué caliente!; "atatau", ¡qué feo!; y "añañau", ¡qué bonito! Aun no he averiguado si el miedo tiene su pareja o no. Tampoco en castellano.

Visitamos el Ceba (centro de educación básica alternativa) Sagrado Corazón de Jesús, en donde los alumnos siguen un programa nocturno debido a sus ocupaciones laborales diurnas. Llevan a cabo dos talleres de formación técnica: corte y confección, y computación. Un niño de 14 años y mirada escurridiza pero intensa me mostró la sudadera que se había hecho. No tenían internet.

Luego fuimos a una asociación de mujeres dedicada a la producción artesanal de tejidos llamada Trenzas de Oro. Esta vez me mostraron un gorro de lana precioso con una larga cola para el que invertien un mes de trabajo. Me explicaron que les gustaría aprender inglés para negociar y explicarle al turista el esfuerzo que hay detrás de esa prenda. Me hablaron todo el rato en quechua.

La víspera del día en que me fui de Barcelona hubo un eclipse de luna. Hoy, llueve, y sin embargo, hay luna llena.

Y te das cuenta de cómo, a veces, en poco tiempo, lo que sientes simplemente cambia. O cómo, en mucho tiempo, otras veces, no cambia nada. Como la Luna. O como Lisboa.
  • 23:53h. BSO: Stairway to heaven, Led Zeppelin. Makes me wonder...
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